en cada desierto
Camino por suelos pedregosos
rodeada de un infinito desierto,
la arena se mezcla con el viento
y todo me ciega los ojos.
Desierto, soledad aferrada a mi piel,
mire donde mire solo hay grava,
que en mis plantas de me clavan;
andan desnudos mis pies.
Sobre una tela de avena
grito sola en mi infinito desierto.
Un sol sin brillo me ciega,
quema mi alma y mi cuerpo.
Bajo el sol de mi desierto
mi mundo es oscuro,
y mi voz se hunde en la arena
bajo un sol muerto de pena.


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