Sol y desamor
¿En qué se parece el sol al desamor?
Aparentemente en nada, porque el Sol tiene connotaciones de “bueno y cuidador”, que nos da todo. Pero si lo vemos como ese ser que nos mira desde arriba, que no nos deja que lo abracemos, que ,si lo miramos mucho tiempo, no quema haciéndonos entender que nunca podrá querernos, que no está a nuestro alcance, entonces, tal vez, sea la metáfora del desamor que muchas personas sienten.
Tú me haces sentir pequeña y efímera,
discípula de un ojo director.
Tú, siempre tú, con tu hostil grandeza
por eso no es esto un poema de amor.
Tras una noche de amnesia de ti
me despierta un alba de desafecto.
Eres lo último antes de dormir
y lo primero cuando despierto.
Eres luz de cable ausente,
punto de referencia del que emana un péndulo,
pues todo en lo que me asiento
gira ante ti y te envuelve.
De esperarte estoy echando raíces,
mirándote como planta que te absorbe.
Y si tú siempre pudieras mirarme
nunca se haría de noche.
Pero eres una escalera de infinitos peldaños.
Con tus ojos anaranjados y tu pelo largo
que parece extenderse hacia todos lados.
Déjame tocar tu rizada cabellera.
Déjame rozar tu brillante espalda.
Pero tú, solo tú, vienes y me quemas
y me hieres con tus amarillas palabras.
Siempre tras de ti, nunca te alcanzo.
Te hunde la oscuridad de las once
como la arena ante un pie descalzo
y te ahogas bajo el horizonte.
¿Dónde irás mañana? ¿Donde podré encontrarte?
Y sin buscarte apareces de la nada.
Eres el cálido beso de cada mañana.
Eres el amante que siempre entra por la ventana.
Final alternativo para el desamor:
¿Dónde irás mañana? ¿Donde podre olvidarte?
Pero sin buscarte apareces de la nada
e imagino tu cálido beso de cada mañana.
Eres el amante que siempre escapa por la ventana.
Escrito en Mayo de 2010.

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